El Juego Sobre la Mesa
Opinión de Cristian Flores
Al gobierno de Lorena Cuéllar le quedan 12 meses para que, por fin, concluya la pesadilla que no dejó tranquilos a los tlaxcaltecas, en especial a quienes aseguran haber sufrido injusticias durante su administración.
Lorena Cuéllar comienza a contar sus días y a decir ante la prensa que sus sueños se cumplieron y que su gobierno resolvió los rezagos que, durante años, mantuvieron estancado a Tlaxcala en materia de salud, educación, infraestructura y seguridad.
Los tlaxcaltecas difícilmente olvidarán el gobierno de Lorena. Una administración que llegó vestida de Morena y que prometió un cambio para Tlaxcala, bajo los principios del movimiento: no robar, no mentir y no traicionar al pueblo; y, de paso, cumplir con la llamada austeridad republicana.
Sin embargo, durante estos cinco años de lorenismo, lo que se ha cuestionado es una administración que terminó gobernando a imagen y semejanza del viejo PRI: señalamientos de corrupción, nepotismo, influyentismo y, ahora, la intención de dejar a quien quiere como su sucesor: Alfonso Sánchez García.
En Tlaxcala difícilmente se olvidarán las 10 camionetas blindadas que, de acuerdo con la información pública señalada en su momento, tuvieron un costo de 56.2 millones de pesos; ni los recursos destinados a los cargos honoríficos en Bienestar y el DIF estatal de sus hijas, Fernanda y Mariana, cuyo monto ha sido cuestionado por superar el presupuesto de otros sectores, como la Secretaría de la Mujer o Cultura; el atentado a la Constitución del Estado para imponer como secretario de gobierno a Luis Antonio Ramirez Hernández, originario de Morelos; así como el uso de Casa de Gobierno como salón social, casa de campaña y bodega de utilitarios de Morena Tlaxcala.
Tampoco se olvidará el control político del Congreso del Estado, un Poder Legislativo que sólo sirvió como una oficina de trámite del Ejecutivo al igual que el Poder Judicial, que dejó a un lado su autonomía para doblegarse al mandato de la gobernadora; un Instituto Tlaxcalteca de Elecciones que se le ha señalado de actuar bajo las instrucciones de Palacio de Gobierno y presidentes municipales, que fueron obligados a participar en el programa peso a peso para beneficiar a empresas constructoras ligadas al gobierno.
Y también, está la Fiscalía cuya autonomía ha sido cuestionada por defensores de derechos humanos de dejar a las víctimas sin justicia.
Lo último de Lorena Cuéllar, solo será su feria de Tlaxcala, su grito de independencia y la conclusión de obras que siguen pendientes.
Sin duda, lo que ha hecho Lorena Cuéllar desde 2021, encaja en aquella vieja idea atribuida a Maquiavelo sobre la necesidad de saber fingir y disimular para aparentar lealtad a la sociedad.
Nos vemos la próxima semana en El Juego Sobre la Mesa.