Opinión de Cristian Flores
277 aspirantes de Morena, PT y Verde se registraron para participar por las coordinaciones estatales en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en los 17 estados donde habrá elección de gubernatura en 2027. De ellos, 10 ya fueron definidos y siete siguen pendientes.
Pero las primeras definiciones no han estado exentas de inconformidades y cuestionamientos dentro del propio movimiento.
En Michoacán hubo cuestionamientos por la designación de Carlos Torres Piña; en Guerrero también surgieron inconformidades por la definición de Beatriz Mojica, mientras que en Zacatecas la designación de Verónica Díaz generó un conflicto entre los grupos que se disputan el control de Morena.
Y mientras el partido en el poder avanza, el PT y el Partido Verde parecen haber quedado, al menos hasta ahora, fuera de las primeras decisiones. Ninguno de los 10 coordinadores anunciados pertenece a esos partidos.
Por eso, el PT decidió esperar a que Morena defina a los siete estados restantes para después hacer un balance y llevar el tema a su Consejo Nacional, donde tendrá que discutirse el futuro de la alianza.
Y aquí es donde surge una pregunta incómoda para el Partido del Trabajo: ¿vale la pena seguir en un proyecto donde Morena siempre los ha pisoteado?
Porque, siendo sinceros, el PT difícilmente tiene por sí solo la estructura para disputar una gubernatura en buena parte de estos estados, pero sí tiene algo que Morena no debería menospreciar: votos y capacidad en el Poder Legislativo.
El propio diputado federal del PT, Reginaldo Sandoval, advirtió que su partido quizá no tenga la fuerza para ganar por sí mismo una gubernatura, pero sí podría hacerle perder varias a Morena. Incluso habló de entre siete y 12 estados.
Por eso resulta interesante observar qué ocurrirá en Tlaxcala.
Aquí hay dos nombres que luchan por la coordinación: Alfonso Sánchez García y Ana Lilia Rivera. Ambos se registraron para participar en el proceso de Morena y la definición todavía está pendiente.
Alfonso llega con un respaldo político evidente desde el Gobierno del Estado. Ana Lilia, por su parte, cuenta con una trayectoria propia dentro de Morena y con un grupo político que también busca hacerse presente en la definición.
Y mientras la encuesta sigue sin conocerse, la disputa por Tlaxcala comienza a llamar la atención incluso fuera del estado.
El periodista Raymundo Riva Palacio, en su columna Estrictamente Personal publicada el 21 de septiembre, señala que existen grupos dentro de Morena que cuestionan la conducción del proceso y menciona a Jesús Ramírez Cuevas en relación con la disputa interna. En el caso de Tlaxcala, sostiene que Ramírez Cuevas respalda a Ana Lilia Rivera, mientras que también refiere el respaldo que desde otros sectores se ha dado a Alfonso Sánchez García, como el de Lorena Cuéllar. Son señalamientos y versiones atribuidos por el periodista a fuentes de Morena.
Y ahí está precisamente el problema del movimiento que, es la falta de claridad sobre las encuestas y sobre cómo se están tomando las decisiones deja espacio para todo tipo de versiones.
Si Morena decide que Alfonso Sánchez García sea su coordinador, difícilmente podrá evitarse la lectura de que el grupo de Lorena Cuéllar logró imponer su proyecto.
Si ocurre lo contrario, también habrá quienes busquen explicar qué grupo político terminó inclinando la balanza hacia Ana Lilia Rivera.
Lo cierto es que todavía faltan definiciones y, mientras tanto, los grupos están ansiosos por saber que pasara con su futuro.
En Tlaxcala, la encuesta podrá estar cerrada, pero los nervios políticos están más que abiertos.
Nos vemos la próxima semana en El Juego Sobre la Mesa