Opinión de Cristian Flores
Ana Lilia Rivera es la coordinadora estatal de Morena en Tlaxcala rumbo a 2027, y con ello comienza una nueva etapa dentro del partido, pero también termina el proyecto que desde el Gobierno del Estado se impulsaba para colocar a Alfonso Sánchez García.
Morena dio a conocer este lunes a las siete coordinaciones estatales restantes rumbo a la elección de 2027. En Tlaxcala, la senadora con licencia Ana Lilia Rivera fue elegida por encima de Alfonso Sánchez y del resto de los aspirantes. La dirigencia nacional aseguró que las decisiones se tomaron a partir de encuestas y la presidenta de México Claudia Sheinbaum dijo que “no hubo dedazo”.
Nos cuentan que la noticia tomó por sorpresa a Alfonso Sánchez García y a su equipo. Incluso, antes de que se hiciera oficial la presentación, el alcalde capitalino con licencia habría abandonado la mesa donde se encontraban los aspirantes a la coordinación, la dirigente nacional de Morena Ariadna Montiel y la presidenta de la Comisión de Elecciones Citlalli Hernández, quienes minutos antes mostraron los resultados.
Según esta versión, Alfonso manifestó su desacuerdo con el resultado, ya que sus propias mediciones lo colocaban en primer lugar. Después, molesto, habría decidido retirarse y su equipo terminó haciendo lo mismo; todos haciendo el oso.
Porque durante semanas se construyó la idea de que Alfonso tenía prácticamente asegurada la coordinación. Hubo respaldo político, recorridos, eventos, fotografías y toda una estructura que parecía estar trabajando para llevarlo a la candidatura.
Pero solo escribieron la crónica de su muerte anunciada.
Con la llegada de Ana Lilia Rivera a la coordinación de Morena, el poder político de Tlaxcala tendrá que reacomodarse. Para algunos, esta decisión representa el primer golpe serio a las viejas formas de hacer política en el estado; para otros, simplemente es el resultado de una competencia interna que terminó favoreciendo a la senadora.
Lo que sí cambiará es la forma de cómo el poder se heredaba de familia en familia.
La gobernadora tenía un proyecto político muy claro y todo estuvo inevitablemente ligado al respaldo a Alfonso Sánchez. Por eso, el resultado representa una derrota para ese grupo, aunque decir que se acabó su poder sería adelantarnos demasiado.
Después del anuncio, Lorena Cuéllar fue cuestionada sobre la designación. Su respuesta fue cuidadosa: evitó referirse directamente a Ana Lilia Rivera, dijo respetar la decisión del partido y no se limitó a expresar su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Ahora habrá que ver cuál será el siguiente movimiento del lorenismo. Porque una cosa es reconocer públicamente el resultado y otra muy distinta es renunciar a un proyecto político que se venía construyendo desde hace tiempo.
Lorena Cuéllar podría tener un “plan B”, que sería no dejar ser gobernadora a Ana Lilia Rivera a como dé lugar, pero todavía es una especulación.
No solo en Tlaxcala quedaron fuera figuras que eran consideradas fuertes en otros estados. En Chihuahua, por ejemplo, Andrea Chávez quedó fuera frente a Cruz Pérez Cuéllar, mientras que en otros estados las definiciones generaron inconformidades.
Por lo pronto, las dinastías políticas de Tlaxcala recibieron un duro golpe. Y a Alfonso le tocará decidir si acepta el resultado, como establece el propio proceso de Morena, o si su grupo toma otro camino.
Nos vemos la próxima semana en El Juego Sobre la Mesa