Con la voz entrecortada y lágrimas de felicidad, la morenista llamó a la unidad y aseguró que «todos somos necesarios» en la etapa que viene.
Con la voz quebrada y lágrimas de felicidad, Ana Lilia Rivera agradeció «con humildad, con respeto y con profunda responsabilidad al gigante pueblo de Tlaxcala» su designación como Coordinadora de la Cuarta Transformación en la entidad.
En su mensaje, calificó a Tlaxcala como un «guerrero invencible» y un pueblo «de convicciones, libre por encima de cualquier cosa». Reconoció al Comité Ejecutivo Nacional de Morena y destacó a la presidenta del partido como «una mujer de valores profundos y principios fundamentales», cualidades que, dijo, son las que necesita Morena y México.
Rivera subrayó que la dirección y la congruencia de la dirigencia son fundamentales en este momento. Se refirió a ella como una mujer joven con proyección, de quien «la vida nos dará cuenta» de su valía y de lo que ha aprendido a lo largo de los años en favor del país.
Señaló que «dos mujeres liderando tan difícil tarea» no es sencillo, pero aseguró que la historia y los resultados darán la razón a quienes integran la Comisión Nacional de Elecciones, a quienes agradeció su mesura.La coordinadora también dirigió un mensaje a los aliados.
Al Partido Verde le expresó que había escuchado su compromiso, y mencionó a Arturo Escobar y a «Chava» Santos, como se le conoce de cariño en Tlaxcala, con quienes llamó a estar juntos en la construcción de lo que viene. «Abrí mi corazón», afirmó, e insistió en que en este proceso «todos somos necesarios».
Rivera dijo sentirse emocionada por el discurso que la presidenta de la República ofreció un día antes, al concluir su recorrido por el país con motivo de su segundo informe de gobierno, en el que planteó con claridad el momento histórico que vive México.
Finalmente, se comprometió a trabajar «barrio por barrio, comunidad por comunidad», como afirmó haberlo hecho durante 29 años de su vida, para unificar a quienes aspiran a tener claridad sobre el momento que les toca vivir. «Nada fácil en la vida tiene un premio», concluyó.