Fuente: La Jornada
La investigación sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa dio un nuevo giro tras el reexamen de más de 20 bolsas con restos humanos calcinados, conocidas como «petrosas», localizadas desde 2014 en distintos puntos de Iguala, Guerrero. La Fiscalía General de la República (FGR) retomó el análisis de estas evidencias, que durante años permanecieron sin ser consideradas como parte central de las indagatorias.
De acuerdo con las nuevas líneas de investigación, los restos estarían relacionados con la funeraria El Ángel, encargada del Servicio Médico Forense de Iguala desde 2011. Las autoridades investigan la operación de un presunto crematorio clandestino dentro de sus instalaciones, el cual podría aportar nuevos elementos para esclarecer los hechos ocurridos en septiembre de 2014.
Las pesquisas también contemplan la revisión de posibles omisiones en las investigaciones previas. Según la información difundida, diversas evidencias habrían sido descartadas o no analizadas a profundidad, por lo que la FGR busca determinar si estos indicios pueden contribuir a reconstruir lo sucedido con los estudiantes desaparecidos.
Aunque las autoridades consideran que estas diligencias representan un avance importante en el caso, hasta el momento no existe confirmación de que los restos humanos correspondan a alguno de los 43 normalistas. Los análisis periciales continúan y sus resultados serán determinantes para definir el alcance de esta nueva línea de investigación.